Han ido pasando los días y no he escrito nada, aunque dije que a partir de ahora publicaría con más asiduidad, pero no ha sido culpa mía... Ha sido culpa de mi codo. Bueno, y de mis pies, primero de mis pies, en concreto el derecho, y luego de mi codo izquierdo. Eso a pesar de que el pobre se llevó el golpe por el resbalón que se dio el pie del lado contrario, y a causa del codo todo el brazo izquierdo quedó escayolado. Una especie de regalo de cumpleaños con un poco de retraso y particularmente especial.

No hubo rotura ni fisura de ningún tipo, pero el líquido de la articulación hizo que el codo pareciese un antebrazo de Popeye. Así que al día siguiente, después de pasar una mala noche y de que viese que se había hinchado un poco más pero sin moratón (lo cual sí que me extrañó), lo mejor era ir a urgencias. Y el sábado es el mejor día para ir a urgencias sin duda alguna... Bastante gente y, por lo tanto, a esperar pacientemente por los pasillos de ese ala del hospital. Al final no fue tan malo como pintaba en un principio y no tardaron mucho en llamarme. A la médico con ropa del 112 le conté lo que me había pasado porque afuera no me habían preguntado nada y lo primero que hizo fue preguntarme la causa del golpe.

--Me he caído. -Y de paso ahora me llaman cua-cua...

Y ese "Me he caído" se lo tuve que repetir hasta tres veces, si no cuatro, para que pudiésemos seguir hablando de los síntomas. No, no soy una mujer maltratada, me dieron ganas de decirle para haber terminado con la sospecha que tenía en mente. De todas formas, mejor que pregunten y pregunten para asegurarse. Pero en mi caso me extrañó que me hiciese esa pregunta una y otra vez.

Siguió preguntado y terminó por ir a lo más general, como que si era alérgica a algún tipo de medicamento, y luego que si estaba o creía que podía estar embarazada. Le dije que no. Me volvió a preguntar. Y yo: "¡Que no!" (a punto de partirme de risa entre la insistencia con esta pregunta y con la anterior, y con mi padre allí delante para rematar la faena).

--Es que te tenemos que hacer radiografías y es peligroso. -insistió una vez más.

--Sí, pero que no, que no estoy embarazada... -y miré a mi padre medio desesperada.

En definitiva, que ni tengo un novio ni un marido ni un arrejuntado que me pegue ni que me haya dejado embarazada. Que se podía quedar tranquila porque no había nada de eso.

Y después se levantó de la mesa y se puso frente a mí para ver y comparar el codo izquierdo con el derecho. Probó a ver dónde me dolía y vio que no lo podía estirar del todo, que era el principal problema. Lo más gracioso de todo es que del codo y de los brazos pasó a los hombros. Y de repente comenta: "Tienes unos huesos muy grandes, una buena estructura ósea...". Y yo extrañada y pensando que si debería tomármelo como un cumplido...

Pues lo más gracioso es que en este hospital sólo me hicieron radiografías, pero me mandaron a otro para que me viese un traumatólogo y, en caso de tener que pincharme para extraer el líquido de la articulación, que lo pudiese hacer en condiciones óptimas. Es decir, que está un poco desfasado.

Así que al otro, que, claro, no es que esté precisamente cerca... Allí sí que tocó esperar más tiempo de lo que parecía al principio. Y de regalo me llevé mi primera férula a casa, porque no es una escayola completa, sino como la mitad. Aunque eso da igual, porque el calor que da es el mismo...

Tres días después, revisión con el mismo médico, muy majo, por cierto. Pero un gran susto ya de paso porque, aunque en las segundas radiografías tampoco se veía nada roto, el que el codo siguiese hinchado podría ser síntoma de no sé qué de una fractura en la cabeza del radio. Y si se confirmase, supondría entre cuatro y seis semanas con escayola (gran verano...) sin llegar a descartar operación quirúrgica después...

Sin embargo, no se cumplieron las peores posibilidades y, después de una semana con el brazo inmovilizado en posición de ángulo recto dentro de una segunda férula y más antiinflamatorios, en la nueva revisión se comprobó que ya el codo izquierdo ya había pasado a estar como el derecho y que nada de eso del radio se confirmaba. ¡Y menos mal! Así que, después de dos días recuperando movilidad, ¡ya puedo decir que estoy recuperada del todo y dispuesta a teclear todo lo que haga falta!