Otro 8 de junio y otro añito más, aunque la edad siga siendo sólo un número, como el del piso en el que vivo o el del DNI. Lo que importa del cumpleaños es que los que te quieren se acuerdan de ti (aunque algunos sean rematadamente despistados, pero se les perdona) para felicitarte en un día que marcas en tu calendario particular.

Hoy he hecho la promesa de escribir más a menudo en el blog. Creo que en estos últimos tiempos se me quitaron las ganas porque sé que cierta persona lee lo que escribo y eso no me apetecía nada. Y menos aún me apetece ahora que me ha demostrado lo que le faltaba por demostrar... En fin, una especie de regalo de cumpleaños. Y, después de todo, será que no hay regalo que por mal no venga.