Y hoy me veo al otro lado de esa fotografía y no me reconozco. No consigo recordar qué me hizo reír así, pero me veo feliz, tan feliz... Me veo deshinibida, desbordante de alegría, llena de felicidad... Y eso me basta, es más que suficiente para mi en la actualidad, en esta actualidad al menos. Aunque daría lo que fuera por volver a ese momento, por volver al otro lado del cristal y que mi pecho explote otra vez de alegría y que la risa vuelva a desbordarse y a estallar retumbando entre esas paredes. Echo de menos cada hora, cada minuto, cada segundo de aquel entonces. Echo de menos los ratos y los silencios, las conversaciones y las miradas, los gestos y las explicaciones, las lecturas y las implicaciones, lo dicho y lo callado. Echo de menos hasta lo que nunca fue y el tiempo que no tuvimos. Echo de menos echar de menos. Echo de menos echar de menos en ese tiempo concreto, en ese mundo concreto, en esas situaciones determinadas, durante esos momentos determinados.
Ahora echo de menos de otra manera.