Hoy es fiesta en Cáceres, pero yo ya llevo la fiesta por delante. ¡¡Qué noche!! O mejor dicho, ¡¡qué noche y qué madrugada!! Larga e intensa, y, sobre todo, divertida.

La cosa no pudo empezar mejor: botellón en la explanada de aparcamiento (básicamente campo) nada más llegar. Con todo el coche abierto y la música sonando. Dios, no soy partidaria de esas cosas, pero ahí en medio de esa especie de aparcamiento natural, fue lo mejor. Había que terminar una botella de ron Negrita que habíamos llevado. No estaba llena, eso sí. Tranquilidad. No somos unas alcóholicas. Pero la verdad es que cundió bastante, y después de casi una hora y media allí, pues ya nos fuimos con dos cubatas y medio puestos y medio más para llevar hasta que nos juntáramos con el resto de amigos.

Después de estar todos, a una caseta primero y luego a la municipal, donde había concierto gratis de La Unión. Yo no sabía ni que tocaban, pero me apetecía verlos. Y estuvo muy bien la actuación. Sobre todo, porque llegamos en el momento justo: estaba empezando "Negrita" (como el ron), que era justo la que iba pensando en escuchar y que descubrí porque resulta que Alejandro Sanz tocó la guitarra para esa y otra canción en la grabación del disco. Rafa, el cantante, está siempre igual, baila igual, se mueve igual... Vamos, que cuando cantó anoche es prácticamente a esta actuación:

... negrita.

Te quiero para mí.

El que sigue el son es mi corazón,

Late por ti.

Baila para mí, no pares, no.

Baila para mí, y nos sorprenderá el sol.

Y, en medio del concierto, justo cuando se fueron un amigo y dos de mis amigas a comer algo, uno de los machos ibéricos que tenía delante atacó.

Forma tonta de entrarle a alguien (que fue la que utilizó y que merece entrar en mi categoría de "Grandes preguntas"):

--No te había visto nunca. ¿Eres de Cáceres?

A ver, que Cáceres no es enorme como Nueva York, pero tampoco significa que vayas a conocer a cada una de las personas que vivimos aquí...

El caso es que empezamos a hablar y, a la segunda pregunta, la conversación pasó a ser en inglés porque él había vivido en Nottingham un par de años. Luego volvimos al español y hablamos otro poco. Seguimos escuchando las canciones y se ponía a bailar conmigo. Después hubo un rato en que me quedé más al lado de mi otra amiga y su novio, y ella me preguntó:

--¿Quién es el pesado ese que no te deja en paz?

--Pues no sé. Sólo sé que tiene 22 años, que estudia veterinaria y que ha vivido en Inglaterra, así que hemos estado hablando un poco en inglés.

--Ah, mira.

--Sí...

Pasaron cinco minutos y la banda se fue, pero empezamos (cómo no) con el "¡otra, otra, otra!" y volvieron. Así que este chico se me volvió a acercar para bailar otro poco y ofrecerme un cigarro, pero, como yo no fumo, también me soltó el típico comentario:

--Chica sana.

--Bastante.

¿O qué le voy a contestar?

Habló otro poco conmigo y, en medio de esa charla, me propuso hacer un viaje juntos a Inglaterra.

--Tú y yo tenemos que ir a Inglaterra -fueron sus palabras exactas.

--Sí, claro, a Nottingham -le contesté.

Y a continuación, me chocó la mano y me empezó a agarrar del brazo todo emocionado. Vamos, que tengo un viaje apalabrado con alguien a quien conozco de un rato y nada más. Ahora sólo queda volver a encontrarnos otro día e irnos a comprar los billetes de avión (jajaja).

Terminamos el concierto bailando y saltando como locos con "Lobo hombre en París", la más conocida del grupo. Y luego de una caseta a otra el resto de la noche. Menos mal que no llovió en ningún momento, porque durante el día sí que había estado mal... Elegimos bien cuándo ir.

Quedaba mucha noche por delante, aunque para algunos más que para otros, porque nuestra amiga y su novio se fueron poco después. Aunque antes de eso me dio tiempo a hablar un par de cosas con ella a solas y a que un tío casi me rompiese el tímpano derecho gritando "guapaaaa" cuando nos cruzamos... ¡Qué rabia me dio que se fueran ellos dos tan pronto! Así que nos "obligaron" a quedarnos las tres que habíamos empezado la noche por nuestra cuenta. Qué peligro supone eso...

Nos metimos en otra caseta. Y no fuimos tontas: directas a una donde un grupo de chicos se quita la camiseta y se pone a bailar encima de la barra. Por una vez, les toca a ellos. De todas formas, fue más que nada gracioso, porque desde donde nos habíamos puesto a bailar y a pedir algo (sin saber si iban a hacer show o no, ni nos lo planteamos, la verdad) no se les veía la cabeza, así que eran como unos torsos moviéndose acompañados de la mitad de las piernas correspondientes. Cuando pasé por la feria el martes para la inauguración con fuegos artificiales, la amiga que ya se había ido y yo pasamos por esa caseta y ya entonces "caté" (como solía decir una amiga de la universidad) al que luego anoche se comprobó que era el que mejor estaba, porque sin camiseta, según palabras de una de las dos que me acompañaban además: "Era el cuerpo perfecto". Y sí, estaba muy bien el chico, pero yo no diría tanto, que a veces el cuerpo perfecto no tiene tanto músculo.

Durante y después del show, nosotras seguimos bailando, y a mi me dio un subidón enorme cuando pusieron "La tortura"... Pero, no sé por qué, cada vez que estoy en un bar o en cualquier otro sitio, durante esa canción, justamente durante esa canción, hay un moscón alrededor que la estropea. Y esta vez eran dos, que ya llevaban un rato dándonos la brasa. Así que, en gran parte por su "culpa", nos cambiamos de caseta. Pero el resultado no fue mucho mejor, porque la música era un poco aburrida y, para colmo, se oía mal, y eso siempre me da sueño. Se nos cortó el rollo, como se suele decir. Además, la amiga que había llevado el coche no se encontraba bien del todo porque le había sentado mal el chupito que nos había regalado el camarero en la penúltima caseta (regalo "envenenado"). Las 5 de la mañana. Pero aún faltaba avisar a una persona de que nos íbamos, así que, entre eso y el camino de vuelta, hasta las 6 no llegué a casa. Menos mal que hoy no había que trabajar... Pero me lo pasé tan bien, bailé tanto, me reí tanto... De momento, ha sido la mejor salida en ferias (y eso que la del año pasado no estuvo nada mal tampoco...). ¡A ver si se repite! Ha sido una noche memorable, sobre todo, por un par de cosas que no cuento. Me las quedo para mí.