Alejandro Sanz en el bolsillo
Tengo a Alejandro Sanz en el bolsillo. O al menos su olor. O al menos como me han dicho que huele, aunque en verdad tengo dos "versiones". Todo esto comenzó como hace un mes más o menos. Yo estaba dando clase a una alumna y, para terminar, pues decidí hacerle hablar durante unos diez minutos sobre algún tema que hubiese en el libro. Así que lo abrí por una página que tenía una actividad de speaking y, dentro de esa actividad, como tres o cuatro apartados. Cosas bastante típicas que nos pasan a todos aquí o allá: ¿Te ha ocurrido algo curioso en tu último viaje? ¿Has asistido a algún evento deportivo recientemente? ¿Alguna vez has estado con alguien famoso? Bueno, estar de conocer, claro, no de relación, que, si no, en vez de un libro de texto sería una revista del corazón. Pues ella, como le suele pasar a casi todos los alumnos a la hora de ponerse a hablar en inglés, se quedó en blanco. No recordaba nada que pudiera contar sobre ninguno de los temas hasta que ella misma cayó en la cuenta: sí que había conocido a un famoso. ¿Y a qué famoso? Pues precisamente a Alejandro Sanz. No podía ser otro más que Alejandro Sanz. Y al decirlo, en ese mismo momento, yo perdí toda mi compostura en plan teacher. Empecé a removerme en la silla, los ojos se me pusieron brillantes de la emoción y la sorpresa y tuve que contener con todas mis fuerzas las ganas de dar saltos por toda la habitación. Creí que en un principio había conseguido contenerme, pero resulta que eran sólo imaginaciones mías, porque la chica hasta se reía con mi cara de "no, no, no. ¡¡No puedo creer que hayas conocido a Alejandro Sanz!!".
Así que en la actividad (que recordemos que lo que importa es la actividad de speaking), me contó por qué lo conoció: iba acompañando a una amiga que le tenía que entrevistar, que yale había entrevistado más veces y que incluso tenía su número de teléfono (al menos del teléfono "oficial", claro). Me contó que la novia es una estúpida de cuidado (que ya se ve a la legua, pero bueno) y me dijo que él es muy majo, encantador. Comentó que puede que no llame la atención por su físico, aunque tampoco sea feo, claro, porque hasta a ella misma también le ha gustado siempre, aunque, según palabras textuales: "No tanto como a ti". El caso es que Alejandro no será el más guapo del mundo (aunque a mí me parezca que sí), pero indudablemente tiene mucho encanto.
Pues ese primer día también le pregunté cómo era de alto, y hasta hice a mi alumna que se levantara y ponernos las dos de pie para verlo más claramente. Ese día que ella había ido a clase sin tacones me di cuenta de que es un poquito más baja que yo. Así que estando hombro con hombro me confirmó que Alejandro es aproximadamente como yo de alto. Es decir, que mide más o menos 1,70 cm, que es mi altura. Vamos, en conclusión, ¡¡que a mí me viene ideal!!
El siguiente día que tuvimos clase se presentó con su ordenador portátil (un portátil más pequeño que la media, monísimo, Macintosh) para enseñarme la foto que se había hecho con él. Salía guapísimo, pero guapísimo, guapísimo. Pues ese segundo día me atreví a preguntarle a qué huele Alejandro Sanz. Ella que lo había tenido tan cerquita, tenía que saberlo. Y da la casualidad de que conoce la colonia porque se la había regalado alguna vez a su novio. No se acordaba del nombre, pero me dijo que era de Yves Saint Laurent y que el bote es redondo. Así que unos días después (demasiados por cosas de la vida), de camino a casa me planté en una perfumería de estas a lo grande donde puedes entrar a probar y/o echarte colonia a la busca y captura del olor de Alejandro. En esos momentos, no sé por qué, me quedé en blanco y no conseguía acordarme de la marca. Tuve que ir estante por estante de la sección de hombres mirando frascos. Y por fin caí en que era YSL la marca que buscaba, y más concretamente un bote redondo. Y me encontré dos: uno como el típico, el básico de la marca, y otro más psicodélico y con un nombre aparte de ese del propio diseñador. Cogí palitos de esos de papel-cartón que amablemente te brinda la cadena de perfumerías y los rocié el papel y también mi mano izquierda con el bote "normal" primero. Olía bien, muy suave y como a limpio, casi como a jabón tradicional. Después cogí más varillas y las empapé del psicodélico, y a continuación me eché más en la mano derecha. Las colonias hay que probarlas en la piel, que es como de verdad se aprecian. Es muy gentil eso de los palitos, pero como probarlos en la piel, nada. En un principio, me gustó más el primer olor. Luego he cambiado de opinión.
Ahora tengo un bolsillo de mi vaquero oliendo a cada una de las posibilidades de la fragancia a la que huele Alejandro. Aunque yo ya he decidido que seguro que es el segundo, el que me gusta ahora, el del bolsillo derecho. Además, si mi alumna no se acordaba del nombre es porque tenía un nombre más complicado que el de la marca.
Pues sí, tengo a Alejandro en el bolsillo. Tengo a Alejandro en mi bolsillo derecho y le llevo a pasear por Cáceres y me gusta si meto la mano aunque sólo sea un momento y luego huele a él. Y que si voy andando y escuchando música con el MP3 después el cacharrito huele como él mientras le oigo cantar. Y lleva ahí como un par de semanas y el olor no se va. Creo que voy a aprovechar que, justo donde está esa colonia, hay un ángulo muerto para la cámara de seguridad y voy a llenar todos los bolsillos de todos mis pantalones con varillas de la colonia que yo he decidido que usa Alejandro.









Merlinn el ¿encantador? dijo
Es que las varillas de cartón son un timo, porque como huele sobre la piel, es verdad, no huele en el cartón...
Además en cada piel huele diferente, así que deberías hablar con la cadena de perfumerías para que te dejaran probar directamente en Alejandro, que te ponga los dedos y tú le echas colonia, a ver a qué huele.
Lo de llevarte los dedos en los bolsillos, bueno qué más quisieras tú, pero en realidad, porque no te conoce, que si no... ¡qué más quisiera él!
Beso con olor a YSL de nombre raro, en concierto
27 Mayo 2008 | 12:57 AM