Cuántos cuentos cuento yo y cuentas tú
Los cuento yo y los cuentan mis amigos, así que terminamos intercambiando historias. Aunque el mejor cuento de todos ha sido el que N. nos ha dedicado a cada uno de nosotros. Tres cuentos para el resto de los Cuatro Fantásticos que fue repartiendo hace algo más de un mes y que ahora ha recopilado y "publicado" para nosotros junto a otro que es completamente ella. Y ese ha sido mi/nuestro regalo del Día del LIbro este año.
Después de este regalo, ayer llegó otro muy especial: un ex libris de parte de S. para nosotros tres. Ya tenía ella ganas de hacernos ese regalo, y finalmente nos lo ha dado ahora que estamos en la Semana del Libro. Mi ex libris es el que yo quería: Campanilla con una varita haciendo aparecer mi nombre. Siempre me ha encantado Campanilla. Me gusta porque está siempre contenta, aunque también tenga carácter y sea celosilla (no se puede negar), porque siempre acompaña a Peter Pan, porque es muy fiel, porque tiene luz, porque es fuerte y lista, porque puede volar... Y ahora va a revolotear por entre todos los libros de mi estantería.

Me ha encantado el que ya es mi sello de ex libris con mi nombre y la tinta lila, todo pintando de lila con flores rojas, pero he tenido que "regañar" a S. porque supone mucho dinero haber tenido ese detalle por su cuenta. Ella me ha saltado con que ha aprovechado que ha cobrado la extraordinaria, pero claro, nosotros no sabemos qué es eso en nuestro trabajo, si existe de verdad o si es una leyenda urbana. Luego ya en serio me ha contado que es su contribución después del cuento de N., del disco de J. y de la presentación de fotos que yo hice. Como ella no va a hacer algo así, quiere que nos acordemos de ella por el ex libris que ha elegido para cada uno.
La verdad es que nos merecemos de sobra el apodo de los Cuatro Fantásticos porque compartimos, regalamos, porque creamos, somos generosos, nos superamos. Está el gesto de S. buscando algo que nos guste y nos defina a cada uno este viernes. Está el disco de J. para el que ha escogido canciones y ha hecho una portada con fotos nuestras el jueves de la semana pasada. Según parece, tiene tres novias (aunque yo corregiría diciendo que son dos y media, y eso con permiso de otro interesado). Está la presentación de fotos que hice con música de Tontxu de fondo (que la vida en muchos momentos es una canción de Tontxu, de principio a fin) y tiene recuerdos de muchos de los grandes momentos que habíamos vivido hasta entonces. En el rato que estuve hablando ayer con S. me dijo que veía la presentación varias veces. Yo también la veo de vez en cuando, porque ya no me pongo como una magdalena cuando suena la música y empiezan a pasar las imágenes. Es que no se me olvidarán nunca los sofocones que me pegué mientras lo preparaba...
Luego están los cuentos de N. Primero escribió "Cuento para S.", que además fue un regalo para su cumpleaños. Después el de J., "An Englishman en Cáceres". Pero el mío aun tardó más tiempo porque no era capaz de cuadrarlo o de redondearlo o de lo que fuera que necesitaba para poderlo terminar. Mi cuento se titula "Despertar" (¿a que es bonito?). Pues del cuento en sí lo que más me sorprendió fue el proceso que hubo hasta que consiguió escribirlo. Durante días me decía que le resultaba muy difícil escribir sobre mí y yo me quedaba sorprendida. Bueno, sorprendida y hasta triste por mi incapacidad para inspirar a nadie, por no tener madera de "musa" (entre comillas porque me parece un término demasiado delicado para aplicármelo a mí). En cuanto a lo de soprendida, me parezco, por suerte o por desgracia, demasiado transparente en la mayoría de los casos. Pero ella no lo veía así. Y parece que no era la única según me contó. Un par de tardes antes de poner punto final al relato, había intentado avanzar durante uno de sus breaks entre clases, pero se desesperaba porque llegaba a un punto en el que terminaba borrando todo lo que había escrito y que parecía que iba bien. La segunda vez que le pasó esto ya le contó al inglés-cacereño lo que le ocurría. Según N., los dos estaban de acuerdo en la misma conclusión: soy tan tímida que es muy difícil llegar a conocerme. Cuando me dijo eso, abrí los ojos como platos y me quedé sin palabras, hasta que conseguí decirle:
--¿Por qué? ¿Por qué? ¡Pero si precisamente con vosotros soy más abierta! Estoy siempre diciendo tonterías, haciendo chorradas.
N., que ahora es como la hermana mayor que nunca he tenido, contestó que no es lo mismo, que en el fondo soy muy tímida y eso hace muy complicado llegar a conocerme de verdad. Y respondía eso mientras hacía un gesto con la mano como si intentara encajar dos piezas.
No sé. Eso me dejó pensativa durante un par de días, aunque no he llegado a ninguna conclusión definitiva. Pero incluso se me ha llegado a ocurrir que a lo mejor es porque no tengo una versión final de mí misma todavía. En un meme que rellené aquí dije que me adaptaba a las personas y a las situaciones con facilidad. Quizás es eso, quizás no tengo a quién dar a conocer porque cambio o porque no soy de una manera muy concreta. No sé.
Mi timidez aparece mencionada en el cuento. ¡Cómo no! Y también se menciona el blog y el hecho de que me gusta escribir en él porque llega la opinión directa y sincera de quien lo lee. Y se nombra Ireland, Deutschland, Madrid, y Cáceres, que no podía faltar. El cuento es mitad realidad y mitad fantasía. Cuenta que Madrid fue el lugar donde me sentí realmente independiente, que es algo que sí soy, algo que desde luego sí necesito por mucho que quiera a una persona. Necesito parte de independencia, tiempo de independencia. Sin embargo, Irlanda fue antes que Madrid el lugar donde por primera vez me sentí casi totalmente independiente (después del piso del pueblo en vacaciones durante un par de meses los dos veranos anteriores). Era bastante independiente en aquel momento, pero también es verdad que había llegado allí junto con otras dos personas con las que pasaría casi todo el día entre clases y casa, así que no tanto. Madrid estuvo bien, bastante bien, pero tampoco tenía tanto tiempo libre para vivir ratos de independencia, y lo de compartir casa con un familiar tampoco ayuda mucho... Creo que en Alemania sí que me he sentido completamente independiente de una vez por todas: mi "sueldo", mi espacio, mis nuevos amigos de allí, un lugar al que llegar sola, una ciudad preciosa por disfrutar y a la que poder invitar a mis amigos de aquí, el sitio donde conocí a B., desde y por donde viajé... Esos seis meses estuvieron muy bien.
En el cuento, la vuelta a Cáceres es como triste, pero no fue tal que así. Siempre he querido vivir en Cáceres, el resto de España me da un poco igual en ese sentido. Vivir en Cáceres o vivir en el extranjero son mis opciones principales. Pero claro, "Despertar" es un cuento. Sólo que, pese a ser una historia inventada por otra persona, casi al final aparezco yo escribiendo en mi diario en lo que es el final y lo mejor del cuento:
Cosas que importan, que a mi me importan. Me importo yo, que ya me toca. Me importan mis padres y mi hermano, y Barnie y Nerón, claro... Y me importan mis Amigos, con A, porque les importo, porque me enseñan, porque me dan la mano para levantarme cuando me caigo, porque me echan de menos y me lo dicen, porque nos queremos. Porque nos miramos a los ojos para hablar y sabemos que, aunque duela, sólo la verdad sale de ellos. Les quiero a todos, porque ellos son mi hogar.
Cuando en el trabajo vi a N. por la tarde, después de que me hubiera dado el cuento por la mañana, sólo pude darle un abrazo y decirle:
--¡Me has hecho llorar! ¡Menos mal que no me conoces!
Aunque no tengamos superpoderes, somos y seguiremos siendo los Cuatro Fantásticos.









lascosasdepepe dijo
un abrazo, estupendo blog.
26 Abril 2008 | 03:17 PM