Muchos días sin escribir ni colgar nada en el blog. Todo un récord. Pero es que cuando hay tanto que hacer, no queda tiempo ni para contarlo.
Me faltan horas de sueño, pero ha sido un fin de semana a lo grande: la magia de la Parte Antigua por la noche, vino a la luz de la luna en las últimas noches de verano, visita a Trujillo, cena en casa con amigos, salida nocturna, una cerveza en esa taberna tan peculiar, domingo de caminata por toda la parte monumental y "fin de fiesta" en la Plaza Mayor, donde una madrileña y un inglés prueban a la vez las migas extremeñas, la torta del Casar o el jamón de Extremadura tras haber brindado con sangría porque estas ocasiones se vuelvan a repetir pronto. Tiempo totalmente veraniego y lazos de amistad estrechándose: con la madrileña sin mucha nostalgia, pero recordando alguna que otra aventura; con el inglés, conocerle me está quitando la vida, pero me encanta. Vale la pena.
Como breve resumen de tantos momentos buenos, aquí quedan estas imágenes de todo lo vivido. En nuestro paseo por Trujillo descubrimos la Universidad Popular, que es un edificio precioso tanto por dentro como por fuera. De Cáceres, la mitica Torre de Bujaco (con apoyo a la candidatura incluída) y parte de la comida que compartimos como buenos hermanos.